Los mejores juegos de mesa para trabajar la visión de tus hijos este verano
Claudia Caballero
Optometrista · Terapeuta visual
Llega el verano, se cierra el curso y toca descansar: piscina, playa y ratos de esos en los que nadie sabe muy bien qué hacer. Ese es el momento perfecto para un juego de mesa. En el último episodio de la temporada de Visualízate os traigo mi selección de juegos favoritos, esos que recomiendo en consulta porque son divertidos y, casi sin darse cuenta, ayudan a los peques a entrenar un montón de habilidades.
Lo digo siempre: un juego tiene que ser diversión, risas y algo compartido, no una obligación ni un ejercicio. No hace falta que haya un «para qué» detrás. Pero si además nos ayuda a trabajar la visión, mejor que mejor.
¿Por qué recomiendo juegos de mesa desde la consulta?
Cuando un niño llega a terapia visual, además de la eficacia visual (cómo enfocan y coordinan los ojos) valoramos la percepción: cómo interpreta el cerebro lo que ve. Ahí entran cosas como la orientación, la discriminación de detalles, la memoria visual, la figura-fondo o el cierre visual (ser capaz de reconocer una imagen aunque le falten partes).
Todas esas habilidades aparecen en el día a día del cole y del aprendizaje. Y hay muchísimos juegos de mesa que las promueven y mejoran de forma natural, mientras el niño solo piensa en ganar la partida junto a sus hermanos, primos o toda la familia. Ahí es donde está la chicha: cuando se juega en compañía.
Qué habilidades entrenan estos juegos
- Atención y concentración sostenida.
- Percepción y discriminación visual: distinguir formas, colores y detalles.
- Memoria visual y secuencial.
- Velocidad de procesamiento y de reacción.
- Planificación y estrategia de búsqueda.
- Razonamiento lógico y flexibilidad cognitiva.
- Coordinación ojo-mano y visoespacialidad (imaginar y rotar figuras en 2D y 3D).
Mi selección de juegos para este verano
- Buildzi (construcción de torres). Para dos jugadores. Hay que levantar una torre siguiendo una carta, con pistas (colores) o sin ellas. Trabaja sobre todo la coordinación ojo-mano y la precisión al colocar cada pieza, algo muy útil en peques con un ojo vago. Ideal para los que disfrutan construyendo tipo Lego.
- Twin It!. Cartas ilustradas preciosas donde hay que encontrar y atrapar las dos que son iguales antes que el rival. Puro entrenamiento de discriminación visual, atención y velocidad de reacción.
- Pictureka!. A partir de 6 años. Una cuadrícula llena de dibujos con varias formas de jugar. Trabaja casi todas las habilidades perceptivas a la vez: discriminación visual, constancia de forma, figura-fondo, atención, rastreo ocular y memoria. Con niños pequeños, mejor con la ayuda de un adulto.
- Match Madness. Hasta 4 jugadores. Hay que combinar bloques para reproducir el patrón del desafío, a contrarreloj. Funciona como un rompecabezas: discriminación, visoespacialidad y razonamiento lógico.
- Robot Race Face. Se agita un dado que indica los colores de cabeza, ojos, nariz y sonrisa, que hay que localizar en la cuadrícula. Trabajamos atención, discriminación, memoria secuencial y planificación de la búsqueda.
- Cubissimo. A partir de 7 años, individual. Colocar las piezas que sobran para formar un cubo. El rey de la visoespacialidad y la perspectiva en 3D: perfecto para quien le cuesta ver las figuras tridimensionales.
- Guyu Guyu. A partir de 4 años. Un juego de frutas rapidísimo y muy veraniego: hay que predecir la fruta oculta y ser el más rápido en taparlas. Atención y velocidad de reacción a tope (y las frutas tienen ojos, así que también da juego para la fijación).
- Piñata Blast. A partir de 7 años (con peques de 6 se puede, siendo algo más suave). Atrapar el dulce que coincide con tus cartas al lanzar los dados, sin caer en el «dulce envenenado». Trabaja velocidad de reacción y control inhibitorio.
- Kanoodle. A partir de 7 años. Tapar todos los huecos según cada reto, en 2D y también en 3D formando una pirámide. Genial para la visualización mental y la visoespacialidad, y muy fácil de llevar a la playa o la piscina.
La idea de fondo
El objetivo es divertirse y aprender jugando. El juego enseña a gestionar el ganar y el perder, y de forma muy indirecta ayuda a mejorar habilidades perceptivas sin casi darse cuenta. Si conocéis otros juegos que os gusten, me encantará que me los contéis.
¡Feliz verano y mucha luz para vuestros ojos!
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